21/2/2014

▪ London Fashion Week & More ▪


Quienes me conocen saben lo que me gusta un Londres y, quienes conocen la filosofía de RO:F, saben perfectamente que una semana de la moda la entiendo desde una óptica muy personal. El  mundo pasarela no es un objetivo, no es el lugar en el que me gustaría ver mi trabajo. Y cómo una diseñadora no sueña con salir por la puerta grande? Una pasarela perfectamente iluminada con una horda de periodistas fotografiando tus diseños y un público más o menos entregado? Realmente no lo sé, ni tengo ganas de saberlo. No me produce nada bonito proyectar esa imagen y entiendo que, a título personal, no despertaría emoción ninguna en mí. Hace mucho, mucho tiempo, moría con solo pensarlo, llegando a tener su escenografía perfectamente tramada a ritmo de "Tainted Love", con Soft Cell en directo. Claro, también soñaba con pilotar un caza o construirme una casa en un árbol.

Y, entonces? Entonces, es ese mundo subterráneo el que me atrae –hasta que algo despierte en mí esa necesidad de ferial-, el que me fascina y con el que disfruto. He podido conocer otras propuestas, otras formas de hacer moda y mucho diseño en ¿off?. Es así como quiero ver a RO:F y es lo que quiero para él. Es lo que me apetece en este momento, jugar y divertirme, saborearlo bien desde sus inicios, aun sabiendo que tarde o temprano tendré que dejarme de cabezonerías y dar el brazo a torcer si no quiero lapidarlo. RO:F es pequeñito, necesita crecer y hacerse un hueco, necesita proyección, sí,  pero no ha de ser mañana. Hasta entonces, seguiré el camino que dicten mis emociones, seguiré haciendo lo que me da la gana.

Así pues, una vez pateada la ciudad para ver lo que puede ofrecerme, entrevistas, visitas y un objetivo claro, puedo decir que he vuelto con la ilusión de haber conseguido construir los cimientos de algo verdaderamente increíble, algo que me hace realmente feliz y que no tardará en ver la luz.

 

5/12/2013

▪ Soul, love and Trendy Room Almería ▪


Es el amor el motor de mi alma, es el alma quien se empeña en hacer de RO:F algo más que trapos. 
Las manos frías no conocen el amor, ni entienden de cosas del alma y es, entonces, cuando alguien se acerca y comienzas a sentir su calorcico, a sentir la magia a través de las emociones  proyectadas por unas manos calientes, que disfrutan palpando esa parte de ti que luce  junto a la pared empedrada.  
Gracias por vuestro calor, por vuestro amor, por ayudarme a dar forma y a encontrar la esencia que forja la identidad de RO:F.
Alma.